Pablo Peñaloza, Furiosos Ciclistas: “A la ciudadanía le están pidiendo a gritos que se movilice en bicicleta, pero el gobierno no está entregando las condiciones”

Desde una protesta por una promesa incumplida hasta convertirse en uno de los principales referentes de la movilidad en bicicleta en Chile. En una conversación atravesada por la reciente muerte de una ciclista en Santiago, Pablo Peñaloza, actual presidente del Movimiento Furiosos Ciclistas, repasa la historia del colectivo, analiza el escenario que enfrenta hoy la movilidad sustentable y cuestiona las decisiones que, a su juicio, amenazan el desarrollo de una ciudad más segura y sustentable. 


De una promesa incumplida a un movimiento ciudadano 


Hablar del Movimiento Furiosos Ciclistas es evocar cicletadas masivas por la ciudad de Santiago y hacer referencia a una de las primeras organizaciones que se manifestó a favor de la comunidad de ciclistas. El hito que dio origen a su nacimiento, en diciembre de 1995, fue precisamente una protesta, se trató de una manifestación por una promesa de campaña incumplida por parte del entonces alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín; la construcción de la  primera estación multimodal en la estación de Metro Escuela Militar. 

“La propuesta era entregar un estacionamiento seguro para que las personas pudieran estacionar su bicicleta, luego tomar el Metro y dirigirse hasta sus lugares de trabajo o de estudio. ¡Obviamente, como buena promesa de campaña, nunca se cumplió!”, rememora Pablo Peñaloza, actual presidente del Movimiento Furiosos Ciclistas.

Esto provocó que un grupo de personas -que luego fueron considerados los históricos del Movimiento Furiosos Ciclistas- tomaran sus bicicletas y se congregaran a las afueras de la estación del metro. Una vez ahí, relata Peñaloza, los manifestantes comenzaron a pedalear por Avenida Apoquindo, pasaron por el frontis de la Municipalidad de Las Condes y llegaron hasta uno de los puntos neurálgicos de la capital, Plaza Italia.

Según cuenta Pablo, no existe un registro exacto de la fecha de ese acontecimiento, lo que sí está claro, afirma, es que ese día era un martes de diciembre, por lo tanto, el próximo encuentro quedó agendado para el primer martes de enero. Con esto, no sólo se estableció la cicletada como protesta, sino que también se dio inicio a una de las actividades emblemáticas del Movimiento Furiosos Ciclistas, la cicletada del primer martes del mes. 

Y si se habla de cicletadas históricas, Pablo Peñaloza destaca la cicletada número doscientos que se realizó en 2010 y que convocó cerca de dos mil ciclistas en Plaza Italia, los que luego se dirigieron al Palacio de La Moneda. “Desde esa fecha emblemática, el matiz de las convocatorias ya no es sólo por esa primera promesa incumplida, sino que también es para posicionar a la bicicleta en el lugar que se merece, es decir, exigir una ciudad que tenga todas las condiciones para poder pedalear de forma segura, con ciclovías interconectadas, con señalética, con seguridad vial, etc”. 

Junto con esas exigencias el presidente del Movimientos Furiosos Ciclistas agregó que vienen las obligaciones que le corresponden a ellos como organización. En ese contexto, comenzaron a enseñarles a las personas a andar en bicicleta, pero no sólo ayudándoles a mantener el equilibrio y a no caerse, sino que también a cumplir con las normas y leyes del tránsito para que puedan desplazarse de forma segura. Hoy realizan charlas de educación vial, talleres de mecánica, entre otras actividades.  

En cuanto a la orgánica del Movimiento Furiosos Ciclistas, Pablo Peñaloza explica que esta está conformada por cinco directores y un presidente que se elige a través del voto de los voluntarios y voluntarias cada tres años, este es su tercer período como presidente. Las decisiones importantes se toman por medio de asambleas soberanas con un quórum de mayoría simple, es decir, cincuenta por ciento más uno y la organización cuenta con personalidad jurídica para la normativa de sus sub estatutos y la presentación de proyectos.

Del diálogo con las autoridades a un nuevo escenario político 

 
En este ámbito, añade, el contar con la formalidad de una personalidad jurídica les ha permitido entablar reuniones con ministerios, encuentros con autoridades en La Moneda y que, como persona natural, no se habrían podido gestionar. “Para poder plantear nuestras propuestas, nuestras demandas, necesitábamos tener una representación formal. Yo no puedo ir a sentarme junto al Ministro y decirle, ‘oiga, yo soy Perico de los Palotes y quiero hacer esto’, porque no te van a tomar en cuenta”, expresa. Dicha formalidad, además, le ha permitido al Movimiento participar del COSOC (Consejo de la Sociedad Civil) del Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, ser parte de la Mesa de Movilidad de Santiago, trabajar con la Gobernación de Santiago, entre otras entidades gubernamentales. 

En ese rol, el Movimiento Furiosos Ciclistas no sólo ha sido testigo de la evolución de la movilidad en bicicleta durante las últimas décadas, sino que también ha participado activamente en las discusiones sobre políticas públicas vinculadas al transporte y el desarrollo urbano. Hoy, con un nuevo gobierno y autoridades que han manifestado reparos al avance de la infraestructura ciclista, el colectivo observa con preocupación el rumbo que podría tomar la movilidad sustentable en Chile.

En ese contexto, las primeras señales entregadas por las nuevas autoridades en materia de transporte encendieron las alertas del Movimiento. Meses antes de asumir como biministro de Obras Públicas y Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, en su rol como decano de Ingeniería de la Universidad Diego Portales, ya cuestionaba el espacio destinado a las ciclovías en las ciudades. Aseguraba que, lamentablemente, no existía información sobre el flujo en las ciclovías, estando incluso muchos de esos espacios vacíos casi todo el día por lo que era necesario evaluar su uso y que, en algunos casos, esos espacios podrían destinarse a ampliar veredas o recuperar pistas para automóviles. Ya en el ministerio, además, ha atribuido parte de la disminución en la velocidad del transporte público al aumento de la infraestructura para ciclovías y corredores segregados. En ese escenario, el Movimiento Furiosos Ciclistas observa con preocupación el futuro de la movilidad sustentable en Chile. 

Una ciudad que cada vez pedalea más 


Con este escenario, ¿cómo proyectan el uso de la bicicleta y el desarrollo de la movilidad sustentable durante el período 2026-2030? 

— Si se quiere hablar de cifras y datos duros, debemos situarnos en el contexto del post estallido social, en 2019, en ese entonces, organizaciones de ciclistas y por medio de mediciones, ya visualizaban un boom en el uso de la bicicleta. Por poner un ejemplo, sólo en la ciclovía de Andrés Bello se contabilizaba un flujo de entre ochocientos y mil doscientos ciclistas por hora, te hablo antes del estallido social. Después del 19 de octubre esa cifra se duplicó, es decir, el uso de la bicicleta tuvo un aumento del cien por ciento y las personas comenzaron a utilizar este vehículo como un medio de transporte serio. 

Luego llegó la pandemia del COVID-19 y muchas personas como personal de la salud no podían realizar teletrabajo, entonces por un tema de seguridad y de distancia social, optaron por la bicicleta como medio de transporte. O sea, estar esperando la micro entre treinta y cuarenta minutos en un paradero, oscuro, exponiéndose a un asalto o a contagiarse, mejor avanzar en bicicleta. Por lo tanto, este vehículo terminó siendo un estilo de vida y una alternativa de movilización segura. 

Desde entonces, el uso de la bicicleta sólo ha ido en aumento. Otro ejemplo de ello es la recién inaugurada ciclovía Nueva Alameda -por lo demás, hoy en día en boga por la paralización del tercer tramo de su construcción-, en promedio, esa ciclovía contabiliza alrededor de seis mil viajes diarios. 

¡O sea, la ciclovía Nueva Alameda, diariamente, registra seis mil viajes en bicicleta! Entonces, si el señor Louis de Grange me dice que necesita ese espacio para incorporar más automóviles en las calles, eso implicaría traspasar a ese número de personas a un nuevo parque automotor, por tanto, dentro de esa lógica, habría que aumentar los metros cuadrados para sostener ese incremento de automóviles. Pero si tu analizas el espacio que realmente ocupan las ciclovías, estas pasan a ser un decimal dentro de su medición. 

Entonces, para ser honestos y retomando tu pregunta, el panorama es bastante pesimista, sobre todo con las medidas que ha tomado el gobierno, el aumento del precio de los combustibles producto del retiro del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO),  reducción de la frecuencia del Sistema RED, entre otras medidas. Con todos esos antecedentes, el mensaje implícito que se le está entregando a la ciudadanía es que le están pidiendo a gritos que se movilice en bicicleta, pero tampoco les están entregando las condiciones para ello.

Aquí se produce otro problema, y es que algunos gobiernos han tenido dentro de sus agendas la movilidad sustentable, pero no han convertido esta necesidad en un tema de Estado. Por ejemplo, si nosotros tuviéramos la cultura ciclística que tienen regiones como Holanda o ciudades como Amsterdam o incluso París, ni siquiera tendríamos la necesidad de construir ciclovías, sólo bastaría con educar a las personas. ¿De qué forma? enseñándoles a los conductores de automóviles, del transporte público, a ciclistas, que el espacio se comparte y que tiene que ser seguro para todos y todas.

Nueva Alameda: cuando la infraestructura también es justicia territorial


— La esencia del Movimiento Furiosos Ciclistas es la calle, prueba de ello es la cicletada del primer martes del mes y que reúne a miles de ciclistas pedaleando por la ciudad de Santiago. En ese aspecto y como movimiento ciudadano, ¿cómo recibieron en marzo el anuncio del Ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, de suspender el financiamiento para el tramo final de la ciclovía Nueva Alameda y que conectaría el centro de la capital a las comunas de Estación Central, Lo Prado y Maipú?

—Mira, afortunadamente logramos sacar la bola de cristal (risas), porque una vez que José Antonio Kast es proclamado como Presidente de la República y que comienza a sondear a los que podría nombrar como ministros, a nosotros ya nos estaba haciendo ruido de que Iván Poduje y Louis de Grange asumieran, ¿por qué?, por la trayectoria que tienen y con la cual discrepamos en muchos aspectos. Ahora bien, ya veíamos venir y teníamos la certeza de que si Iván Poduje asumía como ministro de Vivienda y Urbanismo, muy probablemente iba a paralizar la construcción del tramo tres de la ciclovía Nueva Alameda, ¡dicho y hecho!

En ese sentido, Pablo añade que no tiene claridad si fue fortuito o no, pero cuando el Gobierno Regional en conjunto con los ministerios involucrados en el proyecto Nueva Alameda Providencia iniciaron la construcción de la ciclovía, se comenzó desde Plaza Italia hacia el poniente, esto, afirmó, porque se partió con los dos tramos que eran un poco más económicos para luego finalizar con el tramo tres que es el más costoso y cuya entrega estaba calendarizada para los años 2026 y 2027.  

“Para mí debió haber sido al revés, se debió haber asegurado primero el sector que es más vulnerable, porque si hoy día me preguntas a quién estamos perjudicando, muy a nuestro pesar, a las comunas de Estación Central, Lo Prado y Maipú; comunas que obviamente tienen menos ingresos de lo que tienen, por ejemplo, comunas como Santiago y Providencia. Quizá el gobierno anterior no lo vio venir, pero se debió partir al revés, en especial considerando que la ciclovía de Pajaritos ya está construida y que se podía interconectar con la ciclovía Nueva Alameda”. 

—Y finalmente se corta el hilo por lo más delgado.

—Y siempre terminan siendo perjudicados los que menos tienen.

De la crítica a la incidencia política 


—En relación con la pregunta anterior, hace un par de semanas el Movimiento Furiosos Ciclistas presentó un oficio parlamentario dirigido al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, dicho oficio fue entregado a Jorge Alessandri, Presidente de la Cámara de Diputados y tiene como objetivo solicitar al Minvu que entregue información clara y detallada sobre el estado del proyecto de ciclovía Nueva Alameda y del convenio de programación asociado, especialmente respecto de eventuales recortes, suspensiones o reasignaciones presupuestarias. A la fecha, ¿han tenido respuesta por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo respecto a ese oficio?

—El oficio se presentó el martes cinco de mayo y el ministerio tiene un plazo de 30 días para entregarnos una respuesta. Esta gestión se realizó por medio de la Ley del Lobby y contó con el apoyo del diputado Jaime Bassa, quién más bien cumplió el rol de patrocinador puesto que este tipo de requerimiento se debe realizar a través de un diputado o senador. 

Pablo precisa que además del Movimiento Furiosos Ciclistas otras ocho organizaciones de la sociedad civil firmaron la solicitud y cuyo petitorio consta de tres ítems. “El primero es que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo nos entregue una explicación de por qué se suspendió precisamente este proyecto y no otro; dos, que se transparenten las consecuencias económicas que va a traer consigo la paralización de estas obras porque estamos hablando de contratos con el Estado y de empresas que se ganaron la licitación, por lo tanto, los incumplimientos de contrato implican el pago de multas; y tres, que se transparente también la reasignación de esos recursos”. 

Ahora bien, recalca Pablo Peñaloza, independiente de que Jaime Bassa presentara el oficio y que el Presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, oficiara al Ministerio, ellos, como Movimiento y en un acto de cortesía, hicieron entrega del oficio. “Fuimos y a través de la oficina de partes entregamos el mismo oficio dirigido al Ministro, esto para que también estuviera al tanto de lo que se estaba haciendo y no hubiera sorpresas o dijeran ‘me están atacando, me quieren hacer una encerrona’. Fuimos y lo notificamos exactamente el mismo día que se presentó el oficio”.


Mucho más que un hobby 


— En abril de este año el Gobernador de la Región Metropolitana de Santiago, Claudio Orrego en entrevista con CNN radio manifestó que “existe un prejuicio con la bicicleta como medio de transporte, se cree que es un hobby, que lo hacen y que lo practican sólo las personas que viven en el barrio alto”. ¿Cómo se lucha con ese prejuicio, en especial con un gobierno que no tiene intenciones ni siquiera de validar el uso de la bicicleta como medio de transporte?

— Como te comentaba creo que esto no es un tema de un gobierno o de otro, sino que más bien no se ha tomado como un tema de Estado y lamentablemente las personas que han estado en los últimos gobiernos e incluso en este, no te voy a decir que todos, pero muchas de esas personas tienen una situación económica que les permite decir ‘oye, la bicicleta es un hobby de fin de semana’, pero esas mismas personas no dimensionan el impacto que tiene una ciclovía como la de la Alameda y que, a pesar de no estar cien por ciento terminada, ha llegado a tener un peak de ocho mil personas en un día. 

Y por ahí transitan estudiantes con su mochila en la espalda, diseñadores con su portarrollos, el jardinero que trae plegado a su bicicleta el carrito que transporta su máquina de cortar pasto, las bicicletas cargo y de mensajería, porque hoy en día la bicicleta ya no es sólo un hobby de fin de semana como creen algunos, sino que también es un medio de transporte y una herramienta de trabajo.  

Por lo tanto, enfatiza Pablo, se debe tomar conciencia real y comenzar a ver los números que arrojan los propios tótem de contador de flujo que están incorporados en la ciclovía Nueva Alameda y que algunos días han llegado a contabilizar entre seis y ocho mil personas transitando por ahí. “Eso sólo en la Alameda, imagínate si también contabilizamos el flujo de ciclistas en ciclovías como la de Club Hípico, Portugal, Rosas y que además van interconectando con el resto de las ciclovías que tiene Santiago”.

El valor que este tipo de infraestructura tiene para los usuarios que se mueven en bicicleta es impagable, revela Pablo, esto porque una buena ciclovía y que además esté interconectada, reduce considerablemente los traslados de los usuarios, además de brindarles seguridad vial, esta última, tan vital para una persona que a veces tiene miedo de movilizarse en bicicleta. 

Más allá de la infraestructura: el costo humano 


—¿Cuál es el pulso que toman en la cicletada del primer martes del mes? ¿de qué están hablando las personas que se mueven en bicicleta respecto al actual contexto que estamos viviendo?

—Lamentablemente en la última cicletada del primer martes del mes (del dos de junio) las personas que asistieron estaban con un sabor amargo, esto porque el día lunes a eso de las 16.00 horas un bus atropelló a una ciclista frente a la embajada de Estados Unidos en la comuna de Las Condes, por desgracia la chica falleció. Entonces las personas que participaron de la cicletada llegaron con esa sensación de pesar, con un sabor amargo, sobre todo porque la excusa del chofer que conducía el bus fue que no vio a la chica. Esto no puede seguir ocurriendo, o sea, te llevas la vida de una persona que va arriba de una bicicleta y destrozas la vida de toda una familia, papá, mamá, hijo, hermanos, amigos.   

Nosotros siempre decimos, ‘cuando muere un ciclista, no muere una persona, muere una familia completa’. Sin duda que este es un tema que impacta mucho y al que no se le está tomando el peso suficiente, por eso es que como Movimiento Furiosos Ciclistas estamos comenzando a trabajar en un proyecto de ley que tipifique la violencia vial o el asesinato vial con mayores penas de las que se tiene hoy en día. Somos conscientes que es un camino largo porque se necesita de al menos nueve parlamentarios que patrocinen el proyecto y así tenga carácter de urgencia y pase rápidamente por ambas cámaras, pero estamos trabajando fuertemente en ello para aumentar las penas y proteger todavía más a la comunidad de ciclistas.   


El desafío pendiente de la intermodalidad 


—Teniendo en consideración el contexto actual, ¿se puede pensar en la intermodalidad? 

—El día domingo tú puedes subir la bicicleta en el primer vagón del Metro, pero más allá de eso no se han realizado otras acciones en cuanto a intermodalidad. Hace un par de días estuve conversando con un ciclista y él me decía que se podría generar la instancia para poder subir más días con la bicicleta al Metro, pero creo que hoy en día no están las condiciones para eso, o sea, sería impensado siquiera intentar subir con la bicicleta un día miércoles o jueves al Metro en un horario peak.

Quizá lo que se podría hacer es ampliar la posibilidad del día domingo, a los sábados, o no sé, poder subir con la bicicleta en un horario valle, por ejemplo, entre las 14.00 y las 16.00 horas. Pero, qué es lo importante aquí, comenzar a darle un espacio a la bicicleta, sin esa alternativa, difícilmente se podrá seguir avanzando. 

Ahora bien, estamos a la espera de que la Subsecretaría de Transporte revise la normativa que permite el transportar bicicletas en los buses interurbanos, hoy en día existen decretos que permiten subir las bicicleta a esos buses, pero lamentablemente como hay reglamentos internos de por medio en las empresas de buses, dejan este criterio en manos del auxiliar del bus, por lo tanto, es él quién decide si subir o no la bicicleta.  

Lo paradójico de esta situación, acusa Pablo, es que la ley está por sobre los reglamentos, pero aún así ninguno de los dos se cumple. Por esa razón, aclara, se está trabajando en un manual en conjunto con las empresas de buses: “entendemos que hay buses que sí cuentan con espacio para poder transportar bicicletas y hay otros en los que no se puede porque el espacio es demasiado pequeño, pero consideramos que también es un tema de respeto, de convivencia, de criterio. O sea, si en la bodega de equipaje de los buses caben diez maletas chicas y subo una bicicleta, probablemente puedas llevar dos bicicletas, entonces creo que también hay que ser un poco empático con el que está al lado”.

Por último, revela Pablo, el Teleférico Bicentenario (que unirá Huechuraba con Providencia) y que está anunciado para el primer trimestre de 2027, tiene considerado el transporte de bicicletas, eso sí, únicamente los fines de semana. Por ahora, concluye, sólo se puede hablar de eso en cuanto a intermodalidad.  

Más allá de las diferencias políticas y de las decisiones que adopte un gobierno en particular, la conversación con Pablo Peñaloza remite a una discusión de fondo sobre el tipo de Estado y de sociedad que queremos construir. En ese contexto, la pregunta que queda abierta trasciende a la bicicleta misma: ¿cómo construir ciudades donde pedalear no sea un acto de valentía, sino una forma cotidiana, segura y legítima de habitar el espacio público? Quizá ese sea hoy el principal desafío de la movilidad sustentable en Chile. 

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