Mucho antes de convertirse en uno de los talleres de bicicletas más reconocidos de Santiago, Una Velocidad nació como un espacio colaborativo donde aprender a reparar bicicletas era también una forma de encontrarse. Conversamos con Sebastián Villegas, mecánico jefe del taller Una Velo, sobre esa historia y sobre el oficio de la mecánica. Además, te enseñamos, paso a paso, cómo enfrentar uno de los problemas más comunes al pedalear: un pinchazo.
El visitar el taller mecánico de bicicletas Una Velocidad, de calle Esmeralda 775, es un deleite para los que disfrutan de los edificios y casonas antiguas. Ubicado en pleno casco histórico de la ciudad, la casona que alberga a este taller es de alrededor del 1930 y para llegar a él se debe pasar -según de dónde se venga- por otras construcciones históricas como la Catedral de Santiago, el Mercado Central, el Museo de Bellas Artes o la propia Posada del Corregidor, casona que está ubicada a pasos del taller y que tiene un diseño de arquitectura colonial del siglo XVIII.
El administrador y mecánico jefe de este taller es Sebastián Villegas, quien lleva trabajando trece años en este lugar. Sebastián cuenta que este espacio se inauguró el 2006, pero que todo se inició con un taller comunitario llamado Taller Voltaire, un punto de encuentro para que las personas se pudiesen reunir y reparar sus bicicletas. En ese espacio se intercambiaban ideas y el aprendizaje era colaborativo, donde los participantes se enseñaban entre ellos. Así nació el vínculo de amistad de los socios que luego fundaron Una Velocidad, rememora Sebastián.
De un taller comunitario a Una Velo

mecánico jefe de Una Velo.
En cuanto al nombre del taller, este surge por las bicicletas de una velocidad, cuando por allá, por el 2006 o 2008, hubo un boom de ciclismo en el mundo. Por entonces, una de las propuestas de ciclismo urbano era tomar las bicicletas antiguas de los 90’ y simplificarlas, es decir, ponerle un sólo cambio y comenzar a ocupar una bicicleta que en ese momento se llamaba fixie, entonces, indica Sebastián: “estábamos frente a una bicicleta que era duradera y que nos permitía poder movilizarnos por la ciudad de forma económica y con el mínimo mantenimiento de la bicicleta”.
“La idea de la fixie tenía un concepto que al menos para nosotros, se nos hacía súper interesante, era una propuesta bastante atractiva y transversal y que tuvo un boom súper grande en Chile entre el 2010 y el 2015, más o menos. Por entonces, todo el mundo andaba en bicicletas de una velocidad y es así como surge el nombre de nuestra tienda”, añadió.
Con el tiempo, eso sí, declaró Sebastián, el nombre se ha ido reduciendo a “Una Velo”, de hecho los usuarios ya la conocen así. “Hemos migrado hacia un nombre más moderno y que además nos desvincula un poco de esa especificidad en un puro tipo de bicicleta. Hay muchas personas que creen que en el taller sólo reparamos bicicletas de una velocidad, pero hace tiempo que ese concepto cambió y hoy en día nos enfocamos en bicicletas en general”.
Un oficio que se aprende haciendo
Su vínculo con la mecánica de bicicleta, es, por decirlo de alguna manera, un poco paradójico, esto porque cuando era muy pequeño sufrió un accidente, justamente en bici, que casi le cuesta la vida. Su familia, para protegerlo, decidió alejarlo de las bicicletas, sin embargo, cuando cumplió 15 años llegó a su vida una bicicleta de los 90’.

San Antonio. La casona que alberga a este taller es de alrededor del 1930
“Era una bicicleta viejísima y estaba a muy maltraer, en ese tiempo había poca información y la Internet recién se comenzaba a masificar, entonces comencé a averiguar cómo se arreglaba las bicicletas, comencé a ir a la calle San Diego a comprar repuestos, me atrevía yo mismo a cambiar las piezas, todo esto con la ilusión de poder armarme una bicicleta y comenzar a pedalear. Eso me acercó al mundo de las “cletas”, y me acercó al blog que, por entonces, tenía Una Velocidad, me hizo conocer a los compañeros que fundaron el taller y me llevó a aprender de mecánica en un tiempo muy corto”.
De eso, hace ya más de una década en la que sólo la experiencia lo llevó a convertirse en un mecánico profesional. “A pesar de no tener ni un curso, ni ninguna certificación, me considero un mecánico profesional. Los oficios tienen mucho de eso, los maestros van aprendiendo del ensayo y error, luego ese conocimiento se traspasa a un aprendiz y con el tiempo, ese aprendiz se transforma en un maestro”, expresa. Su escuela, confesó, sin duda que fue Una Velocidad.
Paso a paso: cómo enfrentar un pinchazo
La Dolce Bici llegó hasta el taller Una Velo para mostrarle a la comunidad Dolcebiciana algunos tips de mecánica básica. En esta ocasión, Sebastián Villegas nos enseña a cómo montar el neumático y la cámara de la bicicleta en caso de un pinchazo. Si te ocurre, estos son los pasos que deben seguir:
- Antes de cambiar un neumático pinchado se debe conocer el tamaño de la rueda y que puede ser de 26, 27,5, 28 o 29, según las medidas más comunes. Junto con ello, se debe tener una cámara y si fuese el caso, un neumático del mismo tamaño.
- El segundo paso es comprobar el sentido de dirección que tiene el neumático, esta información se localiza en los laterales del neumático y dependiendo de la marca, se identifica con las palabras en inglés rotation o direction, de lo contrario, aparece una flecha. Si ninguna de esas indicaciones es suficiente, se debe seguir la dirección que tienen las calugas del neumático.
- Al momento de montar el neumático, se debe tener en cuenta el sentido de giro de la rueda, una forma rápida de determinarlo es teniendo en conocimiento que el piñón de la rueda siempre debe estar al lado derecho. Una vez identificado este elemento, el montaje del neumático debe coincidir con el sentido de giro de la rueda.
- A continuación, se debe montar sólo la mitad del neumático, para realizar esto se debe introducir el flange del neumático en el espacio de la llanta e intentar llegar al centro. Ubicarla en el centro permitirá que el montaje sea mucho más suave.
- Una vez que se tiene la mitad del neumático inflado, se debe proceder a inflar sólo un poco la cámara, esto es para que tome forma y sea más fácil de montar.
- Luego se procede a introducir la cámara en el neumático. Para realizar el montaje, se debe partir en sentido contrario a la válvula. Esto facilita y vuelve más cómodo el proceso de montaje.
- Por último, se debe proceder a inflar la rueda por completo, para conocer el nivel de presión que soporta la cámara, se debe revisar la información que está impresa en los flanges del neumático.
- Una vez que se termina de inflar la rueda se debe poner la tapita en la válvula para que la cámara no se ensucie.

Aprender mecánica básica no sólo permite resolver imprevistos en medio de un viaje. También ayuda a conocer mejor la bicicleta, detectar pequeños problemas antes de que se transformen en fallas mayores y pedalear con más seguridad y confianza. No es necesario convertirse en mecánico profesional, pero sí vale la pena incorporar algunas nociones que pueden marcar la diferencia cuando estamos lejos de casa.
Ese espíritu de compartir conocimientos es, justamente, el que ha acompañado a Una Velo desde sus orígenes. Un taller que nació desde el aprendizaje colectivo y que, casi veinte años después, sigue demostrando que la mecánica también puede ser una forma de construir comunidad, promover una movilidad más sustentable y hacer que cada vez más personas disfruten del placer de pedalear.
