Con algunos cuidados antes de salir y hábitos de conducción adaptados a esta época del año, la bicicleta puede seguir siendo un medio de transporte cómodo, eficiente y seguro, incluso en los días más fríos. El equipamiento adecuado, una bicicleta en buen estado y una conducción preventiva, permiten seguir pedaleando de forma segura.
¿Quién dijo que en el invierno no se puede andar en bicicleta? Esta estación trae consigo bajas temperaturas, lluvias, neblina y menos horas de luz, condiciones que pueden hacer más desafiante el desplazamiento en bicicleta, pero nada de esto impide que tomemos nuestra bicicleta y salgamos a pedalear o transportarnos a nuestros trabajos o lugares de estudio en bicicleta.
Para nuestra sección Preparados para la ruta de la edición de julio, les entregamos una serie de recomendaciones para que el viaje en bicicleta sea seguro y bien planificado.
Implementación de la bici

La importancia de hacerse visible. Durante el invierno es frecuente pedalear de noche o con poca luz natural, en especial cuando se produce el cambio de horario. Para ello, de acuerdo con la Ley de Convivencia Vial se debe utilizar una luz blanca en la parte delantera y una roja en la parte trasera de la bicicleta. Además, se deben incorporar elementos reflectantes en la vestimenta, casco, mochila o bicicleta para aumentar la visibilidad frente a automovilistas y peatones.
Revisa el estado de tu bici. La recomendación aquí es verificar que los frenos funcionen correctamente antes de salir, que los neumáticos tengan la presión adecuada y que las luces cuenten con suficiente carga o baterías. Si la bicicleta ha estado expuesta a la lluvia, limpia y lubrica la transmisión para evitar el desgaste prematuro de la cadena. También puedes disminuir ligeramente la presión de los neumáticos ya que mejora la adherencia sobre pavimento mojado.
Vestimenta
Vestimenta por capas. La mejor forma de enfrentar el frío es utilizar varias capas de ropa. Así, por ejemplo, una primera capa cumple la función de mantener el cuerpo seco, una segunda conservar el calor y una tercera proteger del viento y la lluvia. Lo importante, aquí, es evitar el exceso de abrigo, ya que el esfuerzo físico al pedalear genera calor y una sudoración excesiva puede provocar sensación de frío al detenerse y más tarde un resfrío.

Protección de extremidades. Las manos, los pies y la cabeza son las zonas que más rápidamente pierden calor. Por esa razón, se recomienda utilizar guantes adecuados para ciclismo, calcetines térmicos si las temperaturas son muy bajas y, de ser necesario, un gorro delgado o cubrecuello compatible con el uso del casco. Otra zona sensible que se debe proteger es la boca y el cuello, para ello la recomendación es utilizar una bandana de tela, este implemento protege del viento y las bajas temperaturas.
Usar un impermeable liviano. En especial durante estos días, en que el clima pasa de mañanas muy frías a tardes con sol, un cortaviento o impermeable plegable puede marcar la diferencia, en especial cuando el cambio de clima se produce durante el trayecto. El transportar esta prenda les permitirá enfrentar lluvias inesperadas, sin afectar la comodidad del viaje. Se recomienda que sea liviano, transpirable y fácil de guardar.
Conducción
Reducción de velocidad en días de lluvia. Debes saber que el pavimento mojado disminuye la adherencia de los neumáticos y aumenta la distancia de frenado, sobre todo si los neumáticos están desgastados. Para ello, se recomienda reducir la velocidad, evitar maniobras bruscas y transitar por las curvas con mayor precaución. También es recomendable evitar pasar sobre pintura vial, tapas de alcantarilla o superficies metálicas, ya que suelen ser más resbaladizas cuando están húmedas.
Frena de manera progresiva. Cuando el pavimento está mojado, la distancia de frenado aumenta y la adherencia disminuye. Por ello, es importante anticipar las detenciones y frenar de forma gradual, utilizando ambos frenos de manera equilibrada. Evita bloquear la rueda delantera o realizar frenadas bruscas, ya que esto puede provocar una pérdida de control de la bicicleta.
Mantener una distancia de seguridad. En días de lluvia o con la calzada mojada, tanto bicicletas como vehículos motorizados necesitan más espacio para detenerse, esta acción se vuelve todavía más compleja si los neumáticos están desgastados. La recomendación, entonces, es mantener una distancia prudente respecto de otros usuarios de la vía, así como también, tener la capacidad de anticipar los movimientos con suficiente tiempo.
Conducción de forma preventiva. Una manera de enfrentar la conducción durante los días de invierno es conduciendo de forma defensiva, esto permite anticipar las acciones de otros usuarios de la vía, también se debe señalizar las maniobras, evitar las distracciones y mantener siempre el control de la bicicleta.

Logística y salud
La planificación del recorrido es esencial. Pese a que, los informes meteorológicos se equivoquen algunas veces, siempre es recomendable revisar cómo estará el tiempo, esto permite anticipar posibles lluvias y elegir el momento más adecuado para el desplazamiento. Si las condiciones climáticas son adversas, te recomendamos transitar por rutas con ciclovías, calles de menor velocidad y buena iluminación.
Mantener la hidratación. Si bien en invierno la sensación de sed disminuye, el cuerpo sigue perdiendo líquido durante el ejercicio, por lo tanto, llevar una botella con agua y mantenerse hidratado contribuye a un mejor rendimiento y bienestar durante el trayecto.
¡Que el clima no te limite! El pedalear durante el invierno puede seguir siendo una alternativa eficiente, económica y sustentable para desplazarse por la ciudad, pero siempre es importante adoptar hábitos de conducción segura, mantener la bicicleta en buen estado y utilizar el equipamiento adecuado permitirá enfrentar las condiciones climáticas con mayor confianza y disfrutar de cada recorrido durante toda la temporada.
