Una depresión, cien kilos de peso y un alter ego inspirado en Superman marcaron el inicio de un cambio que hoy comparte con miles de personas. Nicolás Jara nos acompaña a subir el cerro San Cristóbal y comparte las claves para enfrentar una de las rutas más emblemáticas de Santiago.
Si bien su apodo es Súper Ciclista, no tiene capa y tampoco puede volar, aunque cuando toma su bicicleta es como si lo hiciera, sobre todo cuando llega a la cima y luego le toca descender.
Quién está detrás del personaje es Nicolás Jara, 28 años, arquitecto de profesión y protagonista de nuestra sección En bicicleta voy de la edición de julio. Nicolás rememora que Súper Ciclista nació en la pandemia del Covid-19, por esos años, cuenta, su cuerpo alcanzó los cien kilos de peso, al límite de convertirse en hipertenso y diabético. Pero no sólo eso, además estaba atravesando por una fuerte depresión producto de una ruptura amorosa. En sus propias palabras, el de entonces, “fue un momento de mucho odio asimismo”.
¿El superhéroe que lo sacó de ese pozo profundo?, las historias en versión cómics de Superman. En ese proceso de hacer las paces consigo mismo, relata, es que fue sumergiéndose en las aventuras de Superman, un superhéroe con los valores más auténticos que un personaje de ficción podía tener: la honestidad, la empatía y humanidad.
“Superman es el personaje más humano que he conocido en la ficción, porque es alguien que se preocupa de los demás, que entrega todo de sí para ser una mejor persona y que su verdadera esencia es no corromperse. Creo además que en su mundo, Superman es como un referente moral, es como si estuvieras en una situación específica y te preguntaras qué haría él en su lugar. En resumen, el mensaje es cómo hacer una mejor versión de sí mismo cada día”.
Nicolás entonces tomó la esencia del personaje y creó su propia versión, el Súper Ciclista, un alter ego que se hizo acompañar por su bicicleta y que le ayudaron a salir de ese pozo profundo en el que estaba sumergido. Su proceso de baja de peso fue tan resiliente, recuerda, que sus amigos lo motivaron para que contara su historia a través de las redes sociales y así poder también inspirar a otras personas.
El principal aliciente para bajar de peso, confiesa, fue el uso de la bicicleta, antes practicaba otros deportes como lucha olímpica y running, pero nada de eso lo llenaba, hasta que descubrió el maravilloso mundo de la bicicleta y los muchos lugares hacia los cuales este vehículo lo podía transportar, como por ejemplo, el cerro San Cristóbal, hermoso pulmón verde la ciudad de Santiago y que sirve de escenario para nuestra sección En bicicleta voy.
Antes de entregar sus recomendaciones de cómo subir el cerro San Cristóbal en bicicleta, le preguntamos por la contingencia, específicamente por incidente que se produjo hace un par de semanas donde un grupo de ciclistas descendía en sentido contrario del tránsito y realizando piruetas sobre una rueda (wheelies), maniobra que estuvo a punto de provocar un accidente con otro ciclista que ascendía por la misma vía.
En ese contexto y desde su experiencia como arquitecto, trabajo que realiza desde La Vitrina, su propia oficina de arquitectos, precisa que este tipo situaciones se produce porque la ciudad no está acondicionada para darles espacio a los distintos tipos de manifestaciones artísticas o deportivas.
“El verdadero problema que veo en esta situación es que ellos están practicando sus piruetas en un espacio donde chocan con otros y eso invade la seguridad de los demás, ése es el verdadero problema que identifico en ese caso específico y también lo que ocurrió en la cicletada hacia el Santuario de Lo Vásquez hace un tiempo. No es que ese tipo de maniobras no se puedan realizar, es que lamentablemente no existen espacios adaptados y seguros en la ciudad para que esas y otras disciplinas se puedan practicar”, denuncia.
Frente a la pregunta ¿cómo visualiza la ciudad para el uso de la bicicleta? Nicolás nos responde desde sus dos militancias, la de arquitecto y la de ciclista. Al respecto, declara; el problema no es sólo de infraestructura, sino de empatía y cultura.
“Veo que muchas calles están en mal estado, que pueden ocasionar accidentes y ciertos malestares, pero por sobre todo, el mayor problema que visualizo, incluso mucho más que la misma planificación, es el ritmo de vida. En ese aspecto, considero que a veces se hace difícil tener una relación sana entre automovilistas y ciclistas, en especial porque hay muchos conductores de automóviles que no saben distinguir a un ciclista que utiliza la bicicleta como medio de transporte y otro que la utiliza de forma recreativa”.
Esta convivencia vial, agrega, la ha experimentado en primera persona, como cuando viaja en bicicleta desde Peñaflor hasta Santiago y debe recibir los reclamos por parte de los automovilistas; reclamos como “ándate por la ciclovía” o “estás estorbando”.
“Yo como ciclista me considero bastante responsable, cuando transito por la calle me voy a centímetros de la calzada, cuando tengo que doblar señalizo, pero pareciera que para el entorno no es suficiente. Entonces considero que al final, la adaptación de la ciudad debería responder a algo más social, cultural y empático”, anhela.
En bicicleta voy… al cerro San Cristóbal
El protagonista de nuestra sección En bicicleta voy de la edición de julio, entrega sus recomendaciones de cómo subir el cerro San Cristóbal en un contexto competitivo y de preparación física. En ese ámbito, señala, el segmento desde Pío Nono hasta la rotonda México se utiliza mucho como referencia para mejorar el rendimiento o tener un enfoque más competitivo. En general es una ruta muy desafiante y que tiene variaciones durante todo el recorrido.
A continuación, el Súper Ciclista nos entrega sus tips y recomendaciones para alcanzar un buen rendimiento al momento de subir el cerro y no quedarse en el intento:
- Para mantener bien las pulsaciones del corazón y para no sobre fatigarse o desmayarse, se tiene que aplicar una respiración profunda al estilo yoga, respiraciones ondas que nacen desde el centro del estómago.
- En el sector del Ermitaño Alto existe un trepecho más suave, por lo que hay que saber gestionar la energía para no sobrecalentarse y tampoco cansarse para lo que queda de camino.
- Es importante que durante todo el trayecto se pueda gestionar la respiración, esto porque se corre el riesgo de hiperventilar y no gestionar bien el recurso energético que se necesita para llegar hasta la cima. Una respiración inadecuada, en especial cuando se va en ascenso, puede incluso provocar desmayos.
- Lo importante de la respiración durante el tiempo de pedaleo, es que sea controlada y a un ritmo estable que se pueda mantener.
- Un par de kilómetros después del Ermitaño Alto viene un plano bastante extenso y que es ideal para recuperar energías para lo que viene, esto porque la siguiente rotonda tiene una pendiente bastante extensa.
- Cada vez que se enfrenten a un repecho fuerte o un murallón, se recomienda pararse en los pedales y poner potencia en las piernas por un breve momento. El pararse en los pedales tiene dos funciones: poner potencia o descansar las nalgas.
- Por último y como se trata de una ruta que es pesada de pedalear y en el que se debe ocupar el cien por ciento, se recomienda comer bien y dos horas antes, que se haya tenido un sueño ojalá de ocho horas y que el día antes de subir el cerro se haya descansado. También igual de importante, cerciorarse que la bicicleta esté en óptimas condiciones para realizar el viaje sin inconvenientes.
Al llegar a la cima, Nicolás Jara comparte una reflexión que resume el camino recorrido: «El camino del mejoramiento personal siempre va a valer la pena para mejorar física y espiritualmente, también en el corazón y la voluntad, porque lo que se aprende en el deporte también se puede aplicar en la vida». Quizás por eso, aunque no tenga capa ni pueda volar, cada vez que se sube a su bicicleta el Súper Ciclista demuestra que los verdaderos superpoderes no consisten en desafiar la gravedad, sino en encontrar la fuerza para levantarse, seguir pedaleando y volver a creer en uno mismo.
